LAGO DI BRAIES Y CORTINA D’AMPEZZO


DÍA 5 (TARDE) Y 6: LAGO DI BRAIES Y CORTINA D’AMPEZZO

El Lago Di Braies fue, para nosotros, una de las paradas más impresionantes de toda la ruta. A pesar de haber visto miles de fotografías en internet, una vez lo ves delante de tus ojos, impresiona muchísimo. 
Empecemos por el principio. 
Después de realizar el trekking en Val di Funes, bajamos a la autocaravana, cambiamos agua y nos pusimos rumbo al lago, tambien conocido como Pragser Wildsee. 
Entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde, solo se puede llegar en transporte público. Como nuestra idea era quedarnos una noche allí para poder ver el lago bien temprano por la mañana, decidimos ir después de comer. 


Hay diferentes aparcamientos, y con la autocaravana, optamos por ir al número 2. En la entrada nos esperaba un hombre con un chaleco amarillo que organizaba un poco los aparcamientos.
Queremos dejar claro que es un aparcamiento, nada de área de autocaravanas, por lo que recomendamos que vayáis con agua limpia y el wc vacío. Y por supuesto, no hay electricidad. 
Su precio es de 20€ la noche (agosto de 2020) ofreciendo cero servicios, eso sí, os lo recomendamos mucho para ver el lago tranquilamente.  


Llegamos a las 8 de la tarde y fue imposible no ir a echar un vistazo. Nos quedamos impresionados y con muchas ganas de recorrerlo al día siguiente. 


UBICACIÓN DEL APARCAMIENTO

Por la mañana nos levantamos a las 6:00 para verlo lo mas solos posible y poder sacar algunas fotografías con los primeros rayos de luz. 
Nuestra sorpresa fue, nada más llegar a la entrada, la cantidad de gente que había pensado lo mismo que nosotros. 
Decidimos caminar un rato para poder sacar alguna foto decente y disfrutar de la tranquilidad del lago a esas horas. 
Una vez hicimos todas las fotos y videos posibles, nos fuimos a la auto a desayunar y hacia las 8:30 de la mañana, volvimos para dar la vuelta al lago. 
Las barcas abrían a las 9:00 y nos debatíamos entre ir primero a las barcas y estar medianamente solos o hacer la circular. 
Finalmente, nos decantamos por dar la vuelta al lago primero. Acierto total. No hacía excesivo frio ni calor, la temperatura era idónea y al no haber actividad de barcas, el lago se veía increíble. 
No tardamos más de una hora en hacer el recorrido, así que es totalmente recomendable y yo diría casi, que imprescindible. 

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Una vez finalizada la vuelta al lago, nos fuimos hacia el embarcadero. 
Empezamos a notar la horda de turistas, había filas para hacerse fotos, gente subida en los laterales del lago, filas para coger una barca…  Pero no podíamos irnos de allí sin hacerlo, así que nos pusimos a la fila y por suerte, bastante rápido nos dieron una. 
Su precio es de 19€ media hora. Barato no es, aunque bajo nuestro punto de vista, ya que estábamos allí, no nos íbamos a perder la experiencia por 19€. 
Fue divertido a la par que caótico, menos mal que a Javi se le daba mejor que a mi (Alicia) remar… Si no, todavía seguimos ahí. 
Al que mejor se le dio, sin duda, fue a Teddy, que empezó la experiencia nervioso y al final se relajó tanto que se tumbó en la barca y tenía controlado a todo el lago.

Una vez acabamos la actividad de la barca,  mas o menos a las 12 del mediodía, decidimos poner rumbo a Cortina D’Ampezzo, ya que el lago empezaba a estar sobresaturado de gente.  
El camino hasta llegar allí nos alucinó. Hicimos tropecientas paradas para hacer fotos, grabar con el dron… Si habéis visto nuestro video de youtube, lo entenderéis, si no, al final de este post os dejamos el enlace directo. 


Nuestra idea era ir a un aparcamiento que sale en park4night gratuito, pero al llegar estaba completo, así que decidimos parar en un aparcamiento de pago que valía 1€ la hora para comer y despues visitar el pueblo, ya que estaba super céntrico. 


APARCAMIENTO PARA EL DÍA


Después de comer decidimos ir a ver el pueblo. Nos encantó. Nos recordó muchísimo a Chamonix. El mismo estilo. Tiendas de material deportivo, de todas las marcas posibles, a precios de escándalo. Bares y restaurantes donde tomarse algo, calles empedradas, en definitiva, ese ambiente de pueblecito de los Alpes que en invierno debe estar repleto de esquiadores y ambiente 100% montañero.
Buscamos un poco algún restaurante para más tarde ir a cenar y le echamos el ojo a uno, donde las pizzas tenían muy buena pinta y los precios era bastante asequibles. 
Después de dar doscientas vueltas a las tiendas y al pueblo, decidimos ir al aparcamiento para ver si podíamos cambiar la autocaravana de sitio, ya que era preferible dormir en el otro, mucho menos transitado. 
Por suerte encontramos sitio, bastante más apartado  y mucho más tranquilo que el anterior. Teddy tenía unas agujetas del trekking de Val di Funes que apenas quería caminar, y después de tenerlo toda la tarde para arriba y para abajo, decidimos ir a cenar tranquilos y dejarlo durmiendo en la auto.  

APARCAMIENTO PARA DORMIR


Comiendo unas pizzas de escándalo, terminanos un día más en Dolomitas. El día había sido para recordar, desde el Lago di Braies a las 6 de la mañana, el majestuoso camino hacia Cortina d’Ampezzo y el maravilloso pueblecito lleno de tiendas y ambiente. 

Como siempre, os dejamos el video de Youtube de ese día.